UNAS PALABRAS DE PEDRO ZARRABEITIA:
Me encantó Andrea Camilleri cuando se empezaron a publicar en España sus novelas del comisario Montalbano en el año 2000. Me gustó, especialmente, cómo integraba su país en las historias que relata, creando un excelente muestrario de personajes cotidianos.
La idea de recrear el ambiente y los personajes anónimos que fueron populares en algún momento de la historia antigua del País Vasco, me movió a escribir este relato. Vidas atormentadas o admirables, hoy olvidadas, que generaron historias transmitidas oralmente y que se contaron innumerables veces en los hogares al calor del fuego.
Mi Sicilia particular es la comarca de Urdaibai, de donde son mis antepasados, concretamente del barrio Olabe de Mendata, en el que transcurre la leyenda del Ciego de Olabe. Narra la historia de Oier, uno de los innumerables bardos o trovadores que durante la Edad Media recorrieron Euskal Herria. Nuestro personaje pasó una infancia desgraciada debido a su ceguera y recorrió con sus versos las posadas y ventas del país y del Camino de Santiago, en compañía de su criado y maestro, un bufón bearnés. Los hechos históricos se entrelazan con amores, fantasías y hechizos, cercanos a la picaresca, propios de un cancionero medieval.






