LA TERCERA HEBRA

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Cometimos un nuevo error. Uno grave, en especial para mí. Soy doctora en Biología y criptozoologa. Tenía que haber sabido que estás criaturas no son conocidas porque se mantienen lejos de nosotros salvo cuando el instinto de supervivencia las obliga a aparecer. Era mi obligación advertir de que había que perseguirlas hasta sus escondites. Pero pensé, porque todos lo pensamos, que con eliminarlos de la faz de la tierra era suficiente.

Nos equivocamos. Era cierto que ya no estaban sobre la tierra. Estaban bajo ella e incluso fuera de ella, pero sus instintos no habían cambiado y su único objetivo estaba tan vigente como el primer día. Ya no son aquellas bestias organizadas a las que tanto costó vencer. Han aprendido a moverse lejos de la colmena. Piensan como individuos y pronto descubrieron que no solo la distancia los mantiene a salvo. También la invisibilidad. Por eso se escondieron donde nunca se nos ocurriría mirar. Llamaron a la puerta de nuestras familias y les abrimos la puerta. Nos trajeron las fiestas de cumpleaños, los olores familiares, los abrazos de la infancia… nos quisieron.

Todas esas cosas que yo sabía como madre, pero que no vi como científica.

Doctora Lyn Galera

Editorial: EC.O EDICIONES CÍVICAS.O

Año de edición: 2020

ISBN: 978-84-17359-27-0

Páginas: 430

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UNAS PALABRAS DE JUAN MANUEL SÁNCHEZ-VILLOLDO:

Equivocarse es algo que de verdad está grabado a fuego en el ADN de los seres humanos. Es una característica que hemos ido cultivando y engrandeciendo con el tiempo. Y nunca nos damos cuenta de que al Universo le sobra, si es que algo le sobra, precisamente eso: tiempo.

Este libro no pretende corregir ese error. Por el contrario: se recrea en él. No se trata de lo que el autor buscaba o pretendía contar, sino de la voluntad de unos personajes que, en un estudiado ejercicio de rebeldía, deciden que hemos abusado demasiado de ellos y se lanzan a la batalla final para terminar de amortajar y enterrar sus cadáveres, conjurar sus miedos y dar carpetazo a un asunto que ya ha costado muchas vidas. El papel, como el ADN, es ahora un territorio que hay que conquistar, dominar y vencer. Y solo después de que todo haya acabado podrán descansar los guerreros. Algunos para siempre y otros con un ojo siempre puesto en el horizonte, esa línea confusa que no nos dice si allí termina el mar o comienza el cielo. Ese puente que une las profundidades con la otra inmensidad, la que comienza cuando se termina el aire y donde la asfixia espera agazapada para abrazarte por primera y última vez.

Esos son los sitios en los que nunca nos fijamos cuando nos miramos el ombligo. Y ellos, siempre ellos, los que suspiran a gritos en la oscuridad, lo saben. Nosotros cometemos el error de dejarlos ir, pero ellos a su vez cometen el de regresar.

No encontrarás refugio ni en las llanuras abisales ni en el frío interestelar. El miedo es más ligero que el aire o más denso que el agua. Puede elegir.

Tú no.

LA TERCERA HEBRALA TERCERA HEBRA
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