UNAS PALABRAS DE PEDRO DE ANDRÉS:
Mmm… Me piden que cuente en pocas palabras lo que para mí significa escribir. Algo ya adelanté en “La balada de Brazodemar”, pero he cambiado, no soy el mismo de aquel 2015; la vida marca. Y el mercado editorial, mucho más. Lo que está claro es que sigo sin perseguir el éxito haciendo concesiones, sin doblar la cerviz a los que controlan el cotarro. Continúa mi compromiso con crear novelas autoconclusivas, sin seguir las modas de escribir sagas cuanto más largas más… lo que sea.
No puedo decirte, ojalá pudiera hacerlo con fundamento, que la novela que tienes entre manos es lo mejor de 2019. Para eso hay otros doctores. Lo que sí puedo afirmar es que detrás hay mucho amor por el arte, ese que no paga las facturas, y aún más trabajo y desvelo. Y en el interior, una historia diferente, ni mejor ni peor, pero que resiste a las convenciones y corrientes imperantes, una novela respetuosa especialmente contigo. Tienes mi admiración solo por el hecho de estar leyendo estas palabras, por establecer está sencilla complicidad. A partir de ahí, eres libre de continuar, por supuesto, pero si te quedas conmigo y, sobre todo, con los personajes que pueblan estas páginas, estaré en deuda para siempre.






