UNAS PALABRAS DE JAVIER PALACIO ELOLA:
Concebí $UPERFICIAL como una novela donde el público infantil pudiera entretenerse con las aventuras de cuatro jóvenes traviesos. Me equivoqué claramente. Yo tenía 16 años y Enid Blyton llevaba vendidos millones de libros de Los Cinco. Así que cerré el cuaderno donde había comenzado a esbozar capítulos y abandoné aquel innecesario remake de Los Goonies.
Fue durante mis primeros años de juventud, marcado a fuego, esta vez por series como Melrose Place o Savannah y películas como Scream y Sé lo que hicisteis el último verano, cuando retomé la vieja idea del grupo de amigos inmersos en todo tipo de situaciones truculentas. Ahí comenzó a fraguarse esta “tele-novela”.
Mis primas y yo recorríamos las fiestas y verbenas de todos los pueblos de nuestro entorno: Turtzioz, Guriezo, Villaverde, Zalla, Laredo, Castro… Eso terminó por redondear la trama. Cuatro primos muy diferentes enredados en la espiral de romances y misterios de un remoto pueblo americano.
Sin poder, ni querer, evitarlo, pasé de los libros de aventuras a los de misterio, de Tolkien y Vázquez Figueroa, a Christie y Conan Doyle. Y así, poco a poco, el argumento de esta novela se fue retorciendo como los sarmientos de las viñas de Falcon Crest.
Tras un viaje a Venecia con mi amiga Bárbara y su encantadora familia decidí trasladar la acción al Adriático. En ese punto arranca la segunda parte de esta trilogía, que transcurre paralela a cada nuevo giro de mi complicada existencia. Yo que tú no me perdería el desenlace.






