UNAS PALABRAS DE DAVID CALLEJA:
Han pasado muchos años pero aún recuerdo aquella sensación. Caminaba por un sendero, rodeado de pinos y helechos, observando las piedras del suelo para no tropezar. Y pensaba: hay algo que no cuadra, algo verdaderamente extraño en este lugar que hemos creado las personas.
Poco después nos mandaron escribir redacciones en la clase de Lengua. Fue una casualidad, una suerte, una oportunidad para expresar lo que sentía. Mi lapicero olvidó los cómics y comenzó a dibujar letras. Me permitió hacer lo que necesitaba: construir mis propios mundos, ordenarlos y darles coherencia.
Así comenzó la evolución. Horas de lápiz primero, luego de ordenador. Los textos nacían como dinosaurios: rígidos, furiosos y pesados. Redundantes. Soportaron críticas pero continuaron tonificándose durante un recorrido que dura ya veinticinco años. Ahora se interesan más por la musicalidad. Han dejado atrás muchas pruebas, algunos cuentos y tres novelas. Y al fin fluyen para alcanzar este libro que tienes entre las manos.
Te doy la bienvenida a mi nuevo mundo, que es también el de Dione. En él dejarás de preocuparte por el dinero, la muerte y la enfermedad. Si no te importan los efectos secundarios… ¡relájate y disfruta!






